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Vídeo | Baltasar Garzón pide investigar las amenazas a Iglesias y Montero

En el programa laSexta Noche, el juez Baltasar Garzón ha explicado que los insultos sufridos por el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, la ministra de Igualdad, Irene Montero, y sus tres hijos podrían llegar a constituir un delito de acoso.

La pareja presentaba en la comisaría especial del Congreso de los Diputados, dos denuncias. Una de ellas por los tuits en los que claramente se incita al odio y la violencia contra sus hijos y otra por los hechos ocurridos el día 22 de agosto en su vivienda en los que cuatro personas profirieron insultos y comentarios soeces contra Pablo Iglesias y arrojaron objetos al interior de la casa.

Garzón ha querido distinguir en el programa «escrache» de acoso y ha señalado que para que exista delito «se exige una especial relevancia, una sistematicidad, una incidencia, una intencionalidad, y además que afecte a determinados ámbitos de los derechos e intereses de las personas afectadas».

Y ha recordado que: «Aquí estamos viendo que hay además personas especialmente vulnerables como son los hijos del señor Iglesias y de la señora Montero»afirmando que «no podemos minusvalorar ese hecho constante que se está produciendo, más allá de una crítica más o menos acertada o no a un responsable político».

El magistrado ha pedido además que se abra una investigación ya que «hay terceros que están siendo afectados y por tanto podría haber claramente, si esa sistematicidad se produce como parece, un acoso».

También en laSexta Noche, mientras se trataba el tema de la pandemia, Garzón cargaba contra los «negacionistas» y aseveraba que podría existir responsabilidad penal por vía de inducción que puede conducir a un contagio, un contagio que podría llegar a ser delictivo.

El juez, que todavía no se encuentra totalmente recuperado del coronavirus ha indicado que: «Los pulmones están afectados, tengo que pasar revisión en septiembre» y ha explicado que por eso le preocupa tanto los negacionistas de la pandemia.

«Tenemos que identificar quiénes son. Yo me siento especialmente perjudicado. Esto no es una broma y no puedo aguantar y soportar estas afirmaciones», ha aseverado.

Y ha zanjado apuntando que habría que analizar quien promueve este tipo de actuaciones y que se podría empezar a pensar en un delito de desobediencia al no cumplirse las normas existentes para prevenir los contagios.